Lo que hoy se traduce en programas sociales, pensiones y apoyos para millones de familias, alguna vez comenzó con recorridos a pie, reuniones en colonias y largas jornadas de organización vecinal. Así lo planteó Javier Lamarque, quien durante un encuentro con vecinos, militantes y simpatizantes de Morena en la colonia Lomas de Anza recordó los años en los que el movimiento comenzó a tomar forma en Sonora.
Frente a simpatizantes del partido, el alcalde de Cajeme hizo un repaso por los primeros años de la organización política en el estado y aseguró que el cambio no nació desde las oficinas, sino desde el contacto directo con la ciudadanía, en colonias, barrios y comunidades donde se fue construyendo una estructura que, en aquel momento, parecía lejana para muchos.
“El cambio no se construía desde un escritorio”
Lamarque recordó que en 2010 recibió la encomienda de impulsar la organización de Morena en Sonora, una etapa que, dijo, estuvo marcada por recorridos constantes por municipios, encuentros con vecinos y el esfuerzo de sumar a quienes buscaban una alternativa política distinta.
“Vivimos momentos difíciles, enfrentamos fraudes y hubo quienes pensaban que no era posible. En 2015, cuando pocos querían dar la batalla, decidimos seguir adelante porque sabíamos que el cambio no se construía desde un escritorio, sino caminando con la gente. Tres años después, el pueblo hizo historia”, expresó.
Su mensaje estuvo enfocado en subrayar que la consolidación del movimiento fue resultado de un trabajo territorial sostenido, basado en escuchar a la ciudadanía y mantener presencia en las colonias.
Del trabajo en las calles a los programas sociales
Durante su intervención, Javier Lamarque sostuvo que la llegada de la Cuarta Transformación al gobierno en 2018 permitió convertir esa organización política en acciones concretas para millones de familias mexicanas.
Entre ellas mencionó los programas de bienestar, las pensiones para personas adultas mayores y las becas para estudiantes, que, dijo, representan un respaldo directo para los hogares y una muestra de que aquella lucha de años terminó reflejándose en políticas públicas.
El alcalde planteó que la transformación no debe verse solo como un cambio electoral, sino como un proceso que comenzó desde abajo y que, con el paso del tiempo, encontró una vía institucional para llevar apoyos a sectores históricamente rezagados.
El mensaje: mantener la cercanía con la gente
Lamarque también señaló que una de las principales lecciones de aquellos años fue entender que los movimientos de fondo no nacen de campañas pasajeras, sino del trabajo permanente con la gente.
Por ello, llamó a militantes y simpatizantes de Morena a mantener la cercanía con las colonias, las familias y los sectores populares, al considerar que esa relación directa con la ciudadanía fue lo que dio origen al proyecto político que hoy gobierna el país.
En ese contexto, sostuvo que el reto ahora es seguir consolidando el llamado segundo piso de la Cuarta Transformación, sin perder el contacto con la base social que dio fuerza al movimiento desde sus primeros años en Sonora.
Un mensaje con tono de origen y continuidad
El encuentro en Lomas de Anza sirvió a Lamarque no solo para recordar los inicios de Morena en la entidad, sino también para enviar un mensaje de continuidad política hacia la militancia: que el proyecto, dijo, no debe alejarse del territorio ni de las causas que lo hicieron crecer.
Con ese discurso, el alcalde de Cajeme volvió a colocar sobre la mesa una narrativa que Morena ha reforzado en los últimos años: que la transformación comenzó tocando puertas, escuchando historias y caminando las colonias, mucho antes de llegar al poder.



