IRÁN.— La delegación de Irán ante las Naciones Unidas denunció este viernes la muerte de 1,332 civiles tras incursiones militares atribuidas a Estados Unidos e Israel, en una escalada que ha generado creciente preocupación internacional por el impacto humanitario en Medio Oriente.
El embajador Amir Saeid Iravani, representante permanente del país persa ante la ONU en Nueva York, calificó estas acciones como crímenes de lesa humanidad, señalando el uso de explosivos de alto poder en zonas residenciales densamente pobladas.
De acuerdo con información difundida por EFE, el diplomático detalló que las operaciones armadas han impactado directamente en infraestructura esencial para la población civil.
Según Iravani, el empleo de bombas de aproximadamente 900 kilos en perímetros urbanos evidenciaría una estrategia orientada a sembrar terror entre la población y provocar la destrucción de hospitales, mezquitas y centros educativos.
Uno de los episodios más críticos mencionados fue el bombardeo a un centro educativo para niñas, donde murieron 175 alumnas, un hecho que ha generado indignación y preocupación en la comunidad internacional.
El representante iraní afirmó que la violencia de las explosiones fue tan intensa que varias víctimas menores de edad tuvieron que ser identificadas mediante pruebas de ADN, debido al nivel de devastación provocado por las detonaciones.
El derecho a la legítima defensa frente a la escalada militar
Pese a la gravedad de la crisis, el gobierno de Teherán sostiene que sus acciones se mantienen dentro del marco del Artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, que reconoce el derecho de los Estados a la legítima defensa.
El embajador aseguró que, a diferencia de sus adversarios, las fuerzas iraníes dirigen sus respuestas exclusivamente contra objetivos militares estratégicos, evitando daños colaterales en países vecinos o zonas densamente pobladas.
“La soberanía de nuestro país no es negociable”, subrayó el diplomático durante su intervención en la sede del organismo internacional.
El gobierno iraní insiste en que no busca una confrontación regional generalizada, pero afirma que tomará las medidas necesarias para proteger su integridad territorial y la independencia de su sistema político frente a cualquier injerencia externa.
Preocupación internacional y riesgo de crisis humanitaria
El secretario general de la ONU, António Guterres, expresó su profunda preocupación por la expansión del conflicto en Medio Oriente.
En un comunicado oficial, advirtió que la escalada militar está provocando desplazamientos masivos de población, además de una creciente inestabilidad económica que ya impacta en los mercados energéticos globales.
Entre los efectos más graves del conflicto destacan:
- Impacto energético: los precios internacionales del petróleo y el gas han registrado fuertes incrementos.
- Infraestructura destruida: más de 20 hospitales y centros de emergencia han sido reducidos a escombros.
- Incidente marítimo: un ataque contra un buque el pasado 4 de marzo dejó un saldo de 100 personas fallecidas.
Irán exige acción del Consejo de Seguridad
Ante la magnitud del conflicto, Irán ha solicitado al Consejo de Seguridad de la ONU emitir una condena formal contra lo que considera una intervención extranjera en su territorio.
El gobierno persa sostiene que el cese inmediato de las hostilidades contra infraestructura crítica es indispensable para evitar un deterioro mayor de la situación humanitaria.
Asimismo, reiteró que las decisiones sobre su liderazgo político seguirán procesos internos y soberanos, rechazando cualquier intento de influencia externa.
Mientras tanto, la comunidad internacional observa con cautela una crisis que, según advirtió Guterres, requiere negociaciones diplomáticas urgentes para evitar un escenario de caos humanitario irreversible en la región.



