Nueva York, Estados Unidos.– Lo que comenzó como una medida para evitar el colapso en los filtros de seguridad terminó en un día crítico para los aeropuertos de Nueva York.
Este lunes, agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas fueron desplegados en los aeropuertos John F. Kennedy y Newark para apoyar en tareas operativas ante la falta de personal de la Administración de Seguridad del Transporte.
La decisión responde a una situación que se viene arrastrando desde febrero, cuando trabajadores de seguridad dejaron de recibir su salario, lo que provocó ausencias y retrasos en los controles de pasajeros.
De acuerdo con la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey, los agentes asignados colaborarán en labores básicas, principalmente vigilancia y apoyo logístico, mientras reciben capacitación para integrarse a las operaciones.
El anuncio fue respaldado por Tom Homan, encargado de asuntos fronterizos de la Casa Blanca, quien explicó que no se trata de funciones especializadas, sino de tareas que permitan mantener el flujo en los aeropuertos.
La crisis se ha prolongado luego de que el Senado de Estados Unidos rechazara por quinta ocasión una propuesta para financiar el Departamento de Seguridad Nacional, del cual dependen tanto la TSA como las agencias migratorias.
Pero la tensión aumentó aún más ese mismo día.
En el aeropuerto de LaGuardia, en el distrito de Queens, un avión de Air Canada procedente de Montreal colisionó con un camión de bomberos mientras se encontraba en pista.
Los primeros reportes confirmaron la muerte del piloto y copiloto, además de varios heridos entre pasajeros, tripulación y personal de emergencia.
Tras el impacto, las autoridades ordenaron el cierre temporal del aeropuerto, mientras continúan las investigaciones y labores de atención.
El doble escenario —falta de personal en seguridad y un accidente fatal— ha generado preocupación sobre la capacidad operativa de los aeropuertos en uno de los momentos más tensos para el sistema aéreo en Estados Unidos.



