Ssss Vaya chamaqueada la que terminó llevándose Javier Lamarque. Hace apenas unos días, el alcalde de Cajeme estaba listo para pedir licencia y lanzarse formalmente a la carrera por la candidatura de Morena al gobierno de Sonora. Pero en una reunión privada, el gobernador Alfonso Durazo le pidió que no lo hiciera y que permaneciera en su cargo. Lamarque obedeció, frenó sus planes y dejó pasar días valiosos que otros sí aprovecharon. Lo curioso fue que mientras al alcalde de Cajeme le pedían paciencia, dias después Lorenia Valles no sólo anunció públicamente que participará en el proceso interno, sino que lo hizo arropada por una evidente operación política y logística que pocos pasaron por alto. La pregunta que hoy corre en los corrillos morenistas es sencilla: ¿por qué a unos les pusieron freno y a otros les abrieron la pista de despegue?
Ssss La reunión de Sonora con Todo en Hermosillo cerró el ciclo de encuentros que esta agrupación había venido realizando en distintos municipios del estado, pero lo que más llamó la atención no fue el evento en sí, sino los asistentes. En un mismo espacio coincidieron dirigentes del PAN, PRI y liderazgos de Movimiento Ciudadano, representantes de la sociedad civil y empresarios que normalmente no suelen compartir la misma mesa. Más allá del discurso oficial, la lectura política fue inevitable: la oposición comienza a encontrarse, a dialogar y a enviar señales de cara al 2027 en torno a Antonio Astiazarán.
Ssss Quien empieza a escuchar cada vez más reclamos dentro y fuera de Movimiento Ciudadano es Natalia Rivera. En su afán por cuidar demasiado su imagen y evitar definiciones incómodas, la dirigente corre el riesgo de dejar fuera de la jugada al partido naranja rumbo al 2027. No pasó desapercibido que fue la única dirigente estatal de oposición que no acudió al encuentro de Sonora con Todo en Hermosillo, aunque sí estuvieron presentes los liderazgos más representativos de su propio partido. En política, mantenerse pegado a la barda puede evitar golpes por un tiempo, pero también puede provocar que cuando llegue la hora de repartir espacios, ya no quede lugar en la cancha para quienes nunca quisieron entrar al juego.



