México rechazó que las decisiones relacionadas con la extradición del exgobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y del senador Enrique Inzunza hayan tenido repercusiones en las negociaciones comerciales con Estados Unidos o en la decisión de no extender el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) hasta 2042.
El canciller Roberto Velasco sostuvo que no existe una relación entre ambos asuntos, al responder a cuestionamientos del senador Marko Cortés durante una discusión en el Senado sobre la política comercial mexicana y el futuro del acuerdo trilateral.
En su posicionamiento, el funcionario defendió la postura de México frente a las conversaciones con Washington y rechazó que la situación relacionada con Rocha Moya e Inzunza haya condicionado el rumbo de las negociaciones comerciales.
México defiende su posición comercial ante Estados Unidos
Velasco también destacó que México conserva una de las tasas arancelarias más bajas para acceder al mercado estadounidense, argumento con el que defendió las condiciones comerciales del país en medio de las conversaciones con su principal socio económico.
El señalamiento cobra relevancia por el peso que tiene el mercado estadounidense para las exportaciones mexicanas y por las implicaciones que cualquier modificación de las condiciones comerciales puede tener para empresas, industrias y empleos en México.
Sin embargo, el canciller sostuvo que las decisiones sobre extradiciones y las negociaciones del T-MEC deben entenderse como asuntos distintos, y negó que la primera haya determinado la posición estadounidense respecto al tratado.
¿Qué pasa con el T-MEC y la posibilidad de extenderlo hasta 2042?
Otro de los puntos abordados fue la posibilidad de extender la vigencia del T-MEC hasta 2042. Velasco rechazó que la negativa de México a extraditar a Rocha Moya e Inzunza haya influido en que esa extensión no se concretara.
El tratado comercial reúne a México, Estados Unidos y Canadá, por lo que su futuro depende de las conversaciones entre los tres países y de las decisiones que adopten en el marco de sus mecanismos de revisión y negociación.
La postura del canciller busca separar la controversia política y judicial en torno a los dos personajes sinaloenses de las discusiones que determinan las condiciones de acceso al mercado norteamericano.
Por ahora, el mensaje del Gobierno mexicano es que las decisiones relacionadas con las extradiciones no determinaron el rumbo de las conversaciones comerciales con Estados Unidos. La evolución de las negociaciones permitirá conocer las condiciones que finalmente se acuerden para el futuro del T-MEC.



