El empresario mexicano Carlos Slim Helú rechazó que sus empresas hayan recibido trato preferencial por parte de los gobiernos de la llamada Cuarta Transformación, pese a que durante los sexenios de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum han acumulado más de 2,600 contratos públicos por casi 100 mil millones de pesos.
Durante su conferencia anual, Slim respondió a cuestionamientos sobre la relación entre sus compañías y el actual grupo político en el poder, asegurando que incluso una de sus solicitudes más antiguas sigue sin ser autorizada.
“Hasta ahora, después de 25 años, no le han autorizado a Telmex tener televisión de paga. Ningún gobierno nos lo autorizó, incluyendo el de López Obrador”, declaró el empresario.
La declaración ocurre mientras crecen los cuestionamientos sobre la cercanía entre las empresas del magnate y distintos proyectos prioritarios impulsados por la 4T.
De acuerdo con información publicada por EL CEO, empresas de Grupo Carso y América Móvil obtuvieron miles de contratos desde 2019, principalmente en áreas relacionadas con infraestructura, telecomunicaciones y obras públicas.
Tan solo durante la administración de Claudia Sheinbaum, iniciada el 1 de octubre de 2024, subsidiarias de Grupo Carso habrían conseguido al menos 169 contratos públicos por más de 29 mil millones de pesos.
Entre los proyectos más relevantes aparece la construcción de tramos del Tren de Pasajeros Saltillo–Nuevo Laredo, adjudicado a Carso Infraestructura y Construcción, Carso Infraestructura y Construcción, por más de 27 mil millones de pesos.
El contrato forma parte de una de las principales apuestas de infraestructura ferroviaria del actual gobierno federal.
Durante el sexenio pasado, compañías ligadas a Slim también participaron en obras relacionadas con Petróleos Mexicanos y el Tren Maya, dos de los proyectos más impulsados por López Obrador.
Otro punto que ha generado debate es que gran parte de los contratos fueron entregados mediante adjudicación directa o procesos restringidos, mecanismo que especialistas y organizaciones han cuestionado por reducir la competencia abierta.
Pese a ello, Slim insistió en que no existe un trato privilegiado hacia sus empresas y recordó que Telmex sigue sin obtener autorización para ofrecer televisión de paga, un objetivo que la compañía ha buscado durante décadas.
Las declaraciones del empresario vuelven a poner sobre la mesa el debate sobre la relación entre grandes empresarios y gobiernos federales, especialmente en medio de megaproyectos multimillonarios impulsados desde el poder.



