En Hermosillo, tomar un camión urbano puede convertirse en un reto diario para las personas con discapacidad. No se trata solo de esperar la ruta, sino de encontrar una unidad que realmente esté preparada para subirlos.
La realidad es que esas opciones son pocas… y cuando aparecen, no siempre funcionan.
Ignacio Peinado Luna, líder de la Unión de Usuarios, señaló que aunque existen camiones con espacios y equipo para personas en silla de ruedas, estos fallan con frecuencia o simplemente no se utilizan correctamente.
“Cada ruta debe tener por lo menos un par de unidades con estas características”, expresó, al insistir en que el sistema actual no cubre las necesidades básicas de este sector.
El problema no se queda solo en la falta de unidades. También hay una barrera humana.
Usuarios han reportado que algunos operadores no brindan el apoyo necesario al momento de subir o bajar del camión, lo que complica aún más el traslado.
“Es importante que no solamente existan las unidades adaptadas, sino que también el operador tenga la sensibilidad para ayudar; de lo contrario, el servicio no funciona”, advirtió.
La situación refleja una realidad que muchas veces pasa desapercibida: la movilidad en la ciudad no es igual para todos.
Mientras algunos ciudadanos pueden desplazarse sin mayor problema, otros enfrentan obstáculos desde el primer intento.
Desde la Unión de Usuarios, el llamado es claro: mejorar el transporte público no solo implica modernizar camiones, sino garantizar que todas las personas puedan moverse con seguridad, dignidad y sin depender de la suerte.


