Ciudad de México.— Millones de jóvenes mexicanos enfrentan una realidad que va mucho más allá de las estadísticas: al menos 4.5 millones de personas de entre 15 y 29 años no estudian ni trabajan, de acuerdo con información presentada durante la conmemoración del Día Internacional de la Juventud.
El panorama fue expuesto este miércoles 12 de agosto durante un encuentro realizado en el Centro de Cultura Digital de la Ciudad de México, donde académicos e investigadores analizaron las condiciones que enfrenta la población joven para incorporarse tanto al sistema educativo como al mercado laboral.
La discusión puso sobre la mesa una pregunta que preocupa a especialistas: ¿qué está pasando con los jóvenes que están quedando fuera de las aulas y de los empleos?
Entre los problemas señalados aparecen los bajos salarios, las dificultades para encontrar oportunidades laborales y la falta de correspondencia entre lo que se enseña en las instituciones educativas y las capacidades que actualmente demanda el mercado de trabajo.
La Fundación SM, a través de su Observatorio de la Juventud en Iberoamérica (OJI), desarrolla investigaciones enfocadas precisamente en conocer la realidad de las juventudes, su relación con la educación, el empleo, la cultura y otros aspectos de su vida cotidiana.
No basta con estar conectado
Otro de los aspectos abordados durante el análisis fue la relación de los jóvenes con la tecnología.
Aunque las nuevas generaciones pasan buena parte de su tiempo conectadas a internet, los especialistas advirtieron que tener una presencia constante en entornos digitales no significa necesariamente dominar herramientas como la inteligencia artificial o las redes sociales con fines profesionales.
Según los datos expuestos, cerca de 80 por ciento de las juventudes utiliza los espacios virtuales principalmente para actividades como entretenimiento y mensajería instantánea.
El dato abre otro frente de discusión: la necesidad de que la educación no solamente incorpore tecnología en las aulas, sino que prepare a los estudiantes para utilizarla de manera productiva y desarrollar habilidades que puedan servirles en el mundo laboral.
El Observatorio de la Juventud en Iberoamérica plantea entre sus objetivos generar información sobre la realidad juvenil para contribuir al análisis y a la toma de decisiones en materia educativa y social.
Jóvenes buscan estabilidad y capacitación
La situación laboral también ocupa un lugar importante entre las preocupaciones de este sector de la población.
De acuerdo con los planteamientos presentados durante el encuentro, las expectativas profesionales de los jóvenes están relacionadas con obtener mejores ingresos, estabilidad económica y oportunidades de capacitación permanente.
El problema, señalaron los especialistas, es que una parte de los jóvenes encuentra un mercado laboral que no siempre ofrece esas condiciones.
La propia investigación de la Fundación SM sobre la juventud mexicana ha estudiado dimensiones como educación, trabajo, expectativas laborales, participación social, uso del tiempo libre y condiciones económicas.
En trabajos previos del Observatorio también se ha advertido que la juventud mexicana no puede analizarse como un grupo homogéneo, debido a las diferencias sociales, económicas y educativas que existen entre quienes integran este sector de la población.
El reto para México
Los datos colocan nuevamente sobre la mesa el desafío de generar condiciones para que los jóvenes puedan continuar sus estudios o incorporarse a empleos con mejores condiciones.
No se trata solamente de abrir espacios en las universidades o generar puestos de trabajo. También está en juego que la formación que reciben los jóvenes tenga una relación más cercana con las oportunidades que encontrarán al terminar sus estudios.
Para especialistas, docentes y organizaciones juveniles, atender esta situación requiere políticas públicas que consideren educación, empleo, capacitación y acceso a herramientas digitales como parte de un mismo problema.
Mientras tanto, millones de jóvenes permanecen fuera de las aulas y del mercado laboral, en una etapa de su vida en la que deberían estar construyendo las condiciones para su independencia económica y profesional.
La cifra de 4.5 millones de jóvenes que no estudian ni trabajan vuelve a poner el foco sobre una pregunta que México tendrá que responder: ¿qué oportunidades está ofreciendo el país a quienes están entrando a la vida adulta?



