Lo que comenzó como un intento por frenar la desinformación terminó generando aún más dudas.
Durante la conferencia matutina de este miércoles 1 de abril, la plataforma Infodemia ofreció una disculpa pública luego de haber asegurado que el video viral de una mujer en un balcón de Palacio Nacional había sido creado con inteligencia artificial.
Fue en la sección “Detector de Mentiras” donde Miguel Elorza reconoció el error antes de iniciar la presentación. “Reconocemos el error que cometimos”, expresó.
El caso tomó fuerza días atrás, cuando en redes sociales comenzó a circular un video en el que aparece una mujer sentada en uno de los balcones del recinto, tomando el sol mientras revisaba su celular.
Las imágenes rápidamente provocaron preguntas entre usuarios: ¿cómo pudo acceder a esa zona?, ¿existen protocolos de seguridad?, ¿qué estaba pasando dentro de uno de los edificios más vigilados del país?
El tema escaló hasta la conferencia encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum, donde inicialmente se informó que el material era falso.
Sin embargo, la historia dio un giro.
Semanas antes, durante la presentación del 19 de marzo, Infodemia había mostrado un análisis donde señalaba que el video tenía un 71% de probabilidad de haber sido generado con inteligencia artificial.
“El video que circula en redes sociales es falso”, afirmaron en ese momento.
Pero tras nuevas revisiones, se confirmó que el video sí era auténtico y que la mujer fue sancionada administrativamente, según informó la propia mandataria.
Ante la presión y críticas, Infodemia explicó que el análisis se basó en herramientas digitales como TruthScan y Undetectable AI, las cuales arrojaron indicios de manipulación.
Aun así, el coordinador reiteró la disculpa y reconoció que este caso evidenció fallas en los procesos de verificación.
El episodio no pasó desapercibido en redes.
Usuarios comenzaron a cuestionar la confiabilidad de este tipo de herramientas automatizadas y la rapidez con la que se pueden emitir conclusiones sin una revisión más profunda.
Más allá del error, el caso volvió a poner sobre la mesa un tema incómodo: en la era digital, detectar lo falso no siempre es tan sencillo como parece.



