Las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvieron a sacudir el escenario internacional tras advertir que su gobierno podría destruir infraestructura clave en Irán e incluso “devastar el país entero” en cuestión de horas.
Desde la Casa Blanca, el mandatario aseguró que no le preocupa si estas acciones violan el derecho internacional, pese a que expertos y organismos han señalado que atacar infraestructura civil podría constituir un crimen de guerra.
Trump afirmó que su gobierno mantiene negociaciones indirectas con Irán, pero lanzó un ultimátum: si no aceptan sus condiciones, ordenaría ataques contra puentes y plantas de energía antes de un plazo específico.
“Tenemos un plan por el poderío militar… todo puente en Irán será diezmado”, dijo ante medios, elevando el tono de un conflicto que ya genera inquietud en la comunidad internacional.
Las reacciones no tardaron. Especialistas en derecho internacional advirtieron que este tipo de amenazas podrían violar las Convenciones de Ginebra, que prohíben ataques dirigidos contra población civil o infraestructura esencial.
Incluso dentro de Estados Unidos comenzaron a surgir voces críticas. Legisladores y analistas calificaron las declaraciones como peligrosas y fuera de control, señalando el riesgo de una escalada mayor en el conflicto.
Desde la Organización de las Naciones Unidas, se recordó que incluso cuando un objetivo pueda considerarse militar, los ataques siguen prohibidos si provocan daños desproporcionados a civiles.
Mientras tanto, Trump también generó polémica al sugerir que Estados Unidos debería apropiarse de recursos como el petróleo de países en conflicto, e incluso hizo comentarios sobre su supuesta influencia en Venezuela.
El contraste del día no pasó desapercibido: horas antes de sus declaraciones bélicas, el presidente participaba en un evento familiar en la Casa Blanca, para después advertir sobre acciones que podrían afectar a millones de personas en otro país.
El clima internacional se mantiene tenso, mientras crece la presión sobre Washington para definir una ruta clara que evite una escalada mayor en Medio Oriente.


