HERMOSILLO, SONORA.- Este viernes 24 de abril, el movimiento “Soy Papá, No Criminal” salió a las calles de Hermosillo con una manifestación que busca visibilizar una problemática cada vez más frecuente: padres que, pese a cumplir con sus obligaciones legales, denuncian no poder convivir con sus hijos.
La movilización inició alrededor de las 9:30 de la mañana desde el Centro de Gobierno y avanzó hacia el Congreso del Estado y el Poder Judicial, donde los participantes entregaron un pliego petitorio a las autoridades.
¿Qué exige el movimiento?
El colectivo señala que existe una obstrucción sistemática en la convivencia familiar, particularmente contra los padres varones, lo que —afirman— impacta directamente en el desarrollo emocional y social de niñas, niños y adolescentes.
Entre sus principales demandas destacan:
- Garantizar el derecho de los menores a convivir con ambos progenitores
- Agilizar procesos en juzgados familiares
- Evitar denuncias falsas o el uso del sistema legal como herramienta de separación
- Equilibrar derechos entre madres y padres en procesos legales
Los propios integrantes aseguran que el movimiento está integrado por padres sin antecedentes penales ni incumplimientos alimentarios, lo que buscan es ser reconocidos como figuras activas en la vida de sus hijos.
Un movimiento que trasciende fronteras
Aunque la protesta tuvo eco en Sonora, “Soy Papá, No Criminal” no es un fenómeno aislado. De acuerdo con los organizadores, se trata de una movilización con presencia nacional e incluso internacional, replicada en distintos países bajo consignas similares:
- Defensa de la custodia compartida
- Denuncia de alienación parental
- Crítica a sistemas judiciales considerados sesgados
Incluso, colectivos en América Latina y otras regiones han convocado acciones simultáneas este mismo 24 de abril, con el objetivo de posicionar el tema como una discusión global sobre derechos familiares.
El trasfondo: leyes, género y controversia
El movimiento surge en un contexto donde en México se han impulsado diversas reformas para proteger a las mujeres, especialmente en casos de violencia familiar, pensión alimenticia y custodia.
Si bien estas leyes responden a una realidad histórica de desigualdad y violencia de género, sectores como “Soy Papá, No Criminal” advierten que podrían generar desequilibrios legales si no se aplican con criterios de equidad.
Análisis crítico
El debate no es menor. Por un lado, las políticas públicas han buscado corregir décadas de vulnerabilidad estructural hacia las mujeres; por otro, emergen voces que señalan posibles efectos secundarios:
- Riesgo de judicializar conflictos familiares de forma unilateral
- Saturación de tribunales con procesos prolongados
- Percepción de desventaja legal para los hombres en temas de custodia
- Impacto en la relación paterno-filial y en el desarrollo infantil
El desafío para el sistema legal mexicano no radica en elegir entre proteger a mujeres o a hombres, sino en construir un modelo verdaderamente centrado en el interés superior del menor, donde la justicia no dependa del género, sino de los hechos.
Reflexión final
La movilización en Hermosillo pone sobre la mesa un tema incómodo pero necesario: ¿puede una ley bien intencionada generar nuevas desigualdades?
En un país donde la lucha por los derechos de las mujeres sigue siendo urgente, el reto será evitar que el péndulo se desplace al extremo opuesto. El equilibrio legal no solo es deseable: es indispensable para garantizar que niñas y niños crezcan con acceso pleno a ambas figuras parentales cuando las condiciones lo permitan.
Porque al final, más allá de consignas y posturas, el verdadero centro del debate debería ser uno solo: el bienestar de los hijos.



