La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, aseguró este lunes que si en algún momento existió una relación entre gobiernos mexicanos y el Cártel de Sinaloa, esa tendría que buscarse en los sexenios de Vicente Fox y Felipe Calderón, no en la administración de Andrés Manuel López Obrador.
Durante su conferencia matutina, la mandataria salió al paso de los señalamientos sobre presuntos vínculos entre el gobierno federal y el grupo criminal, y defendió que en el sexenio pasado sí hubo acciones contra integrantes de esa organización, además de resultados en materia de extradiciones.
“Si hubo una relación con el Cártel de Sinaloa, fue en otros gobiernos”, sostuvo Sheinbaum al insistir en que no fue durante la administración de López Obrador.
García Luna, la referencia con la que Sheinbaum respondió
Para respaldar su postura, la presidenta puso sobre la mesa el caso de Genaro García Luna, ex secretario de Seguridad durante el gobierno de Felipe Calderón y sentenciado en Estados Unidos por delitos relacionados con el narcotráfico.
Sheinbaum sostuvo que ese caso es uno de los elementos más contundentes para hablar de una posible relación entre el poder y el crimen organizado en gobiernos anteriores, particularmente durante el sexenio calderonista.
La mandataria también recordó que el líder del Cártel de Sinaloa se fugó de prisión en 2001, durante el gobierno de Vicente Fox, y que no fue reaprehendido sino hasta 2014, ya en otra administración federal. Con ello, buscó subrayar que los episodios más delicados en la historia de ese grupo criminal ocurrieron antes del gobierno de López Obrador.
Sheinbaum defiende actuación del gobierno de AMLO
En su mensaje, Sheinbaum rechazó que el sexenio de López Obrador pueda colocarse en la misma narrativa y afirmó que durante esa administración sí se actuó contra integrantes del Cártel de Sinaloa.
Además, aseguró que hubo resultados en extradiciones, como parte de la política de seguridad y cooperación con autoridades de otros países.
Sin abundar en cifras durante ese momento de la conferencia, la presidenta insistió en que la actuación del gobierno anterior no puede compararse con episodios como la fuga del capo en 2001 o el caso de García Luna, que terminó por convertirse en uno de los mayores golpes políticos y judiciales contra la estrategia de seguridad del sexenio de Calderón.
El mensaje político detrás del señalamiento
Las declaraciones de Sheinbaum no sólo buscan responder a las críticas sobre la relación entre poder y crimen organizado. También reabren un frente político que Morena ha explotado con fuerza en los últimos años: el contraste entre la llamada guerra contra el narcotráfico impulsada por Felipe Calderón y el discurso de combate a la corrupción sostenido por la llamada Cuarta Transformación.
Al colocar sobre la mesa los nombres de Fox, Calderón y García Luna, la presidenta no sólo defendió a López Obrador, sino que volvió a llevar la discusión al terreno donde el oficialismo se siente más cómodo: el de los vínculos del pasado entre autoridades y estructuras criminales.
Un tema que seguirá en la conversación pública
La relación entre gobiernos, fuerzas de seguridad y grupos delictivos es uno de los temas más sensibles en la discusión pública del país. Por eso, cada declaración presidencial sobre el tema tiene un peso político inmediato.
Esta vez, Sheinbaum decidió responder de frente: negó cualquier nexo de AMLO con el Cártel de Sinaloa, reivindicó acciones de su antecesor contra integrantes de ese grupo y colocó la responsabilidad en los gobiernos panistas de principios de siglo.
La polémica, sin embargo, está lejos de cerrarse. Porque cada vez que el nombre del Cártel de Sinaloa entra a la mañanera, el debate deja de ser sólo de seguridad y se convierte también en una disputa por la memoria política de los sexenios.



