La senadora de Mariela Gutiérrez desató una fuerte polémica tras reconocer que durante su gestión como alcaldesa de Tecámac se llevó a cabo el sacrificio masivo de perros.
De acuerdo con sus propias declaraciones, estas acciones se realizaron bajo lo que calificó como cumplimiento de la normativa vigente. Sin embargo, la cifra —que podría superar los 10 mil animales— ha generado una ola de críticas en redes sociales y entre defensores de los derechos animales.
El tema no solo ha provocado indignación por el número, sino por la contradicción que muchos señalan entre el discurso político actual y las decisiones tomadas en el pasado. Mientras desde distintos espacios se habla de respeto a los “seres sintientes”, usuarios cuestionan si este tipo de medidas realmente responden a una política pública responsable.
Diversas voces han señalado que existen alternativas como campañas de esterilización, adopción o fortalecimiento de refugios, las cuales no habrían sido priorizadas en ese momento.
La discusión también ha alcanzado al partido Morena, donde algunos simpatizantes han defendido el contexto de la decisión, mientras otros consideran que este tipo de acciones no deberían tener cabida en administraciones actuales.
Más allá del posicionamiento político, el caso ha vuelto a poner sobre la mesa un debate incómodo: cómo se gestionan los problemas de sobrepoblación animal y hasta dónde deben llegar las decisiones de gobierno.



