¿Te ha pasado que vives una situación y no entiendes por qué se repite una y otra vez? ¿O que escuchas la historia de algún familiar y sientes que resuena con algo de tu propia vida? ¿O acaso observas ciertos patrones en tu familia que parecen repetirse generación tras generación?
Al nacer, formamos parte de un sistema familiar. Un sistema que cuenta una historia, que trae información, creencias, comportamientos, costumbres, mandatos, valores y expectativas.
También guarda temas que no se resolvieron y secretos que quedaron en silencio. Nosotros somos la continuidad de esa historia.
Esta continuidad no vive solo en el inconsciente familiar del que formamos parte, sino también en el cuerpo y en la genética.
Imaginemos que, desde que nacemos, llevamos una mochila invisible llena de toda esa información. Crecemos y vamos sumando creencias, maneras de reaccionar, formas de vivir y pensamientos. Y así pasa la vida: tomando decisiones y actuando desde todo aquello que forma parte de nuestro inconsciente.
A esto le llamamos herencias invisibles. Estas herencias influyen incluso en los aspectos más cotidianos de nuestra vida.
Por eso, cuando en el presente aparece un conflicto —emocional, relacional o incluso de salud—, mirar hacia la historia familiar puede ser un buen lugar para empezar a comprender.
Hay enfermedades que se repiten de generación en generación. Durante mucho tiempo se pensó que esto era únicamente una herencia biológica. Hoy, gracias a la epigenética, sabemos que los factores emocionales también influyen en la activación de la información genética. Es decir, lo que se hereda no son solo genes, sino maneras de vivir la vida.
También lo no dicho y los secretos tienen una carga profunda en el sistema familiar. A veces, un miembro de una generación futura carga con un programa inconsciente que guía su vida con la intención de reparar un dolor antiguo, hasta que ese secreto se revela y la persona puede comprenderlo y transformarlo.
Existen temas muy comunes cuya respuesta se encuentra al entrar en la historia del sistema familiar: la infertilidad, algunas enfermedades, el dinero, las relaciones o el éxito profesional, por mencionar algunos.Las herencias invisibles influyen en la manera en que vivimos nuestras experiencias.
Son el filtro a través del cual interpretamos la vida. Imaginemos ahora que llevamos unos lentes de color rojo. Así vemos el mundo. Si tuviéramos que describir los colores de un atardecer, hablaríamos de tonos rojizos, aunque en realidad el cielo esté lleno de azules, morados, rosas y naranjas.
Nuestro relato estaría condicionado por el color de los lentes. Lo mismo ocurre en nuestra vida.
Ese filtro de las herencias invisibles puede limitar nuestra capacidad para ver con claridad y para vivir plenamente nuestro propio camino.
La posibilidad de cambio comienza cuando reconocemos ese filtro. Cuando entendemos que llevamos ciertos lentes, podemos empezar a comprender de qué manera esas herencias han influido en nuestras decisiones, comportamientos y patrones.
Conocer nuestra historia nos permite identificar esas herencias y elegir qué hacer con ellas.En la medida en que nos adentramos en el autoconocimiento, menos historias inconscientes estaremos repitiendo.
Observar lo que hemos estado cargando en esa mochila invisible nos da la oportunidad de soltar peso, aceptar la historia de nuestro sistema familiar tal como ha sido y dejar de vivir atrapados en su destino.
Pertenecer a nuestro sistema familiar de manera saludable significa poder ser nosotros mismos, respetar nuestros propios límites y vivir nuestra propia vida sin la carga de cumplir expectativas o repetir patrones.
Aquí comienza la verdadera aventura.
El trabajo de vivir con mayor conciencia y libertad.
Maricarmen Echavez, es Guia de Transformación y Activadora de Consciencia. Acompaña procesos de transformación profunda para quienes estén listos para reconectarse consigo mismos y vivir más alineados con quien realmente son y en coherencia con su propósito. Encendiendo esa luz que vive dentro de cada uno.



