El mundo del boxeo en México amaneció con una noticia que pegó directo en la memoria de millones de aficionados: Eduardo Lamazón, una de las voces más reconocidas de la televisión deportiva, falleció a los 70 años.
Durante décadas, su estilo único acompañó las noches de sábado en TV Azteca, convirtiéndose en parte inseparable de las funciones que reunían a familias frente al televisor. Su forma de narrar, analizar y hasta bromear lo volvió cercano para el público, que lo identificaba de inmediato con el ya clásico “Don Lama, Lama, Lamita”.
La propia televisora confirmó el fallecimiento con un mensaje que rápidamente se compartió en redes sociales, donde colegas, periodistas y seguidores comenzaron a despedirse con palabras llenas de afecto.
“Las transmisiones no serán lo mismo sin el famoso ‘Don Lama, Lama, Lamita’, pero será cuestión nuestra recordarlo, respetarlo y despedirlo como lo merece”, expresó TV Azteca en su mensaje.
Uno de los adioses que más llamó la atención fue el del ex campeón mundial Julio César Chávez, quien compartió múltiples transmisiones con Lamazón y no ocultó su sentir.
“Mi querido amigo, te voy a extrañar mucho. Fue un honor compartir contigo en esta vida. Te quiero. Que Dios te reciba. Hasta pronto”, escribió.
Más allá de la pantalla, Lamazón deja una huella difícil de llenar. Su voz no solo narraba peleas, también construía momentos que hoy forman parte de la historia del boxeo televisado en México.
Hoy, el silencio en las transmisiones pesa distinto.



