La oposición mantiene una mejor evaluación ciudadana que Morena en los gobiernos estatales y municipales del país, de acuerdo con los resultados más recientes de la encuestadora México Elige.
Los datos muestran una diferencia considerable en la aprobación de los gobernadores según su partido político. Los mandatarios estatales emanados del PRI registran una aprobación promedio de 62 por ciento, seguidos por los del PAN con 60.2 por ciento. En contraste, los gobernadores de Morena alcanzan una media de 38.4 por ciento.
Dentro del ranking nacional, el gobernador de Querétaro, Mauricio Kuri, aparece como el mandatario estatal mejor evaluado del país con una aprobación de 64.9 por ciento. Su desempeño lo coloca por encima de todos los gobernadores incluidos en la medición.
En el ámbito municipal, la situación tampoco favorece a Morena. Los alcaldes de ese partido obtienen una aprobación promedio de 43.7 por ciento, ubicándose detrás de varios gobiernos encabezados por la oposición.
El presidente municipal de Monterrey, Adrián de la Garza, se posiciona como el alcalde mejor evaluado del país con una aprobación de 63.6 por ciento. Por el contrario, José Chedraui, alcalde de Puebla, aparece en el último lugar de la clasificación con apenas 30.1 por ciento de respaldo ciudadano.
La encuesta también evaluó a integrantes del gabinete federal. El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, fue el funcionario con mejor calificación al obtener 54 puntos sobre 100, siendo el único integrante del gabinete que supera la barrera de la aprobación mayoritaria.
Otro de los hallazgos relevantes del estudio es la percepción sobre las instituciones públicas. La Presidencia de la República alcanza una confianza de 39.1 puntos, mientras que las corporaciones policiales registran apenas 26.4 puntos.
Los sindicatos aparecen como la institución peor evaluada por la ciudadanía, con una confianza de 21.2 puntos, reflejando un deterioro generalizado en la percepción de diversas estructuras públicas.
Los resultados reflejan un escenario en el que los gobiernos locales de oposición mantienen una mejor valoración ciudadana, mientras persisten desafíos para fortalecer la confianza en las instituciones y autoridades del país.



