El gobierno federal presentó una nueva iniciativa para modificar la ya aprobada Reforma Judicial de 2024. En los hechos, se trata de una reforma sobre la propia reforma: ajustes al modelo de elección de jueces, magistrados y ministros después de las complicaciones operativas y políticas que dejó el primer ensayo electoral judicial.
Entre los cambios más relevantes está el regreso de las dos salas de la Suprema Corte, ahora bajo el nombre de “secciones”. Aunque la Corte seguirá funcionando en Pleno, estas nuevas áreas permitirán repartir la carga de trabajo y resolver asuntos específicos con mayor rapidez.
La elección judicial también cambia de calendario. El proceso previsto para 2027 se mueve a 2028 y quedará empalmado con la elección federal ordinaria. A partir de ahí, las siguientes jornadas judiciales seguirán siendo concurrentes: 2030, 2033 y así sucesivamente.
Otro ajuste político importante: la revocación de mandato se celebrará el mismo día que la elección judicial. El argumento oficial es ahorrar recursos y aprovechar la estructura electoral ya instalada.
La iniciativa también intenta ordenar el caos que provocó el exceso de candidaturas en la elección judicial pasada. Se reducirá el número de aspirantes por cargo y los Comités de Evaluación ahora tendrán coordinadores. Los tres coordinadores integrarán un Comité Coordinador encargado de homologar criterios y metodologías de evaluación. Aun así, la tómbola no desaparece: la insaculación pública seguirá definiendo candidaturas finales.
Además, se adelantarán las convocatorias para dar más tiempo a la revisión de perfiles y se formaliza jurídicamente la división por distritos judiciales, algo que el INE ya había aplicado sin un respaldo constitucional claro.
Las boletas también cambiarán. Ahora distinguirán claramente qué poder postuló a cada candidatura y si el aspirante ya es juzgador en funciones. La jornada electoral judicial se realizará en las mismas casillas de las elecciones ordinarias.
En otro de los puntos polémicos, cuando un juez o magistrado deje el cargo de forma definitiva, la vacante permanecerá así hasta la siguiente elección judicial, en vez de nombrar sustitutos inmediatos.
La reforma también establece capacitación permanente para juzgadores electos a través de la Escuela Nacional de Formación Judicial.
Y en materia electoral, los magistrados electorales reciben oxígeno político: quienes actualmente están en funciones permanecerán un año más y concluirán hasta 2028.
El fondo de la discusión sigue intacto. Morena corrige problemas operativos del modelo judicial que impulsó hace apenas unos meses, pero conserva sus pilares centrales: elección popular, tómbola y control político de las postulaciones.



