A 71 años de la primera vez que las mujeres votaron en una elección federal en México, la senadora con licencia Lorenia Valles recordó que ese derecho no llegó por casualidad ni por concesión, sino como resultado de una larga lucha impulsada por generaciones de mujeres que abrieron paso en la vida pública del país.
La sonorense subrayó que el reconocimiento constitucional del derecho de las mujeres a votar y ser votadas en 1953 marcó un antes y un después en la historia política de México, pero remarcó que el verdadero momento que transformó la participación femenina en las urnas ocurrió el 3 de julio de 1955, cuando por primera vez las mujeres acudieron a emitir su voto en una elección federal.
“En México, como en el mundo, los derechos políticos y electorales de las mujeres no han sido concesiones, sino provienen de luchas históricas que se han sellado con el reconocimiento constitucional del derecho a votar y ser votadas en 1953 y, por primera vez, el 3 de julio de 1955, las mujeres acudieran a las urnas a emitir su voto en una elección federal”, expresó.
Lorenia Valles destaca avances de las mujeres en la política mexicana
En su mensaje por el aniversario del voto femenino, Lorenia Valles consideró que México ha dado pasos importantes en materia de igualdad política, particularmente en los últimos años, con reformas enfocadas en garantizar la participación de las mujeres en espacios de representación y en la integración de los poderes públicos.
La exsenadora destacó que el país cuenta hoy con una de las legislaciones más igualitarias en materia de participación política de las mujeres, al incorporar principios como la paridad de género, la igualdad sustantiva y la sanción de la violencia política por razón de género.
Valles recordó que, tanto en su etapa como diputada federal como durante su paso por el Senado, formó parte de reformas constitucionales orientadas a fortalecer esos derechos, y señaló que uno de los ejemplos más visibles del cambio político en México es la llegada de una mujer a la Presidencia de la República.
“El ejemplo más claro de este avance en la igualdad es que la Dra. Claudia Sheinbaum es la primera presidenta de la República”, sostuvo.
“Ya pasaron los tiempos donde la política era cosa de hombres”
Lorenia Valles también afirmó que ha acompañado distintas iniciativas ciudadanas en favor de la participación democrática de las mujeres, junto con activistas y académicas que han impulsado una agenda de igualdad y representación.
En ese sentido, remarcó que las mujeres no solo representan más de la mitad de la población en México, sino que además son quienes más participan en los procesos electorales, por lo que consideró indispensable seguir fortaleciendo su presencia en la toma de decisiones públicas.
“Las mujeres representamos más de la mitad de la población y somos las que más participamos en las elecciones democráticas. Además de la agenda que he impulsado como parte del movimiento de la Cuarta Transformación, me he sumado a las iniciativas impulsadas por la Red de Mujeres en Plural para que las mujeres de las nuevas generaciones disfruten plenamente de sus derechos. Ya pasaron los tiempos donde la política era cosa de hombres, ¡es tiempo de mujeres!”, expresó.
El aniversario del voto femenino en México vuelve a poner sobre la mesa una discusión que sigue vigente: el reconocimiento de derechos políticos no se agota en la ley, sino que exige condiciones reales para que las mujeres participen, decidan, compitan y gobiernen en igualdad de circunstancias.
Una fecha que sigue marcando la agenda pública
Cada 3 de julio, la conmemoración del voto femenino en México no solo recuerda la jornada de 1955, sino también el camino que aún sigue abierto en temas como representación, violencia política, acceso a cargos públicos y construcción de espacios más equitativos dentro de partidos, gobiernos y órganos de decisión.
En ese contexto, el mensaje de Lorenia Valles se suma a la conversación nacional sobre el papel de las mujeres en la vida pública y el momento político que vive el país, con una mujer en la Presidencia y con una agenda de igualdad que sigue exigiendo resultados más allá del discurso.



