Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán terminaron sin acuerdo tras más de 21 horas de diálogo en Islamabad, pero ahora el conflicto se trasladó al terreno de las declaraciones.
Por un lado, el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, afirmó que la delegación estadounidense dejó claras sus condiciones, pero Irán decidió no aceptarlas.
“Regresamos sin haber alcanzado un acuerdo. Expusimos nuestras líneas rojas y lo que estábamos dispuestos a negociar”, declaró, destacando que el objetivo principal era frenar cualquier posibilidad de desarrollo nuclear por parte de Teherán.
Durante las conversaciones, Vance mantuvo contacto constante con el presidente Donald Trump y su equipo de seguridad nacional, en un intento por destrabar el diálogo.
Sin embargo, la versión iraní es completamente distinta.
Desde Teherán, la televisión estatal IRIB aseguró que fueron las condiciones de Estados Unidos las que hicieron imposible avanzar.
“La delegación iraní negoció sin descanso durante 21 horas para defender los intereses nacionales del pueblo iraní. Pese a diversas iniciativas, las exigencias irrazonables de la parte estadounidense impidieron que las negociaciones avanzaran”, señaló el medio oficial.
El intercambio de acusaciones deja claro que las posiciones siguen alejadas.
Mientras Washington insiste en garantías firmes de que Irán no desarrollará armas nucleares, Teherán considera que las condiciones impuestas cruzan una línea inaceptable.
A pesar del fracaso, Estados Unidos dejó sobre la mesa lo que calificó como su “última y mejor oferta”, lo que abre la puerta a una posible respuesta iraní en los próximos días.
Este episodio ocurre en un contexto delicado: recientemente se anunció un alto el fuego temporal de dos semanas, mientras el conflicto en Oriente Medio entra en su séptima semana, con impacto directo en la estabilidad global y los mercados.
Por ahora, el diálogo está roto y la incertidumbre crece.


