La tensión entre Cuba y Estados Unidos vuelve a escalar. El presidente Miguel Díaz-Canel aseguró que su país debe estar listo ante un posible escenario de agresión por parte de Washington, en medio de un contexto político cada vez más tenso.
Durante una entrevista, el mandatario cubano fue directo: consideró viable que Donald Trump impulse acciones contra la isla, por lo que insistió en que el país no puede permitirse sorpresas.
“No promovemos la guerra, pero no le tenemos miedo”, afirmó, al tiempo que explicó que Cuba trabaja bajo una estrategia de defensa basada en la participación de toda la población.
Díaz-Canel subrayó que el enfoque no es ofensivo, sino preventivo. Según sus palabras, cada ciudadano tendría un rol definido en caso de un conflicto, dentro de un modelo que combina tácticas militares tradicionales con acciones irregulares.
El mandatario también advirtió que una eventual intervención militar tendría repercusiones a nivel global, ya que, dijo, sería rechazada por buena parte de la comunidad internacional, incluyendo sectores dentro de Estados Unidos.
Crisis energética agrava el panorama
En paralelo, la situación interna de la isla enfrenta otro frente crítico. El canciller Bruno Rodríguez Parrilla atribuyó la crisis eléctrica al endurecimiento del bloqueo estadounidense.
Según explicó, la llegada reciente de petróleo desde Rusia ha permitido una ligera mejoría en el suministro energético, reduciendo los apagones en varias regiones.
Un buque con miles de toneladas de crudo ayudó a estabilizar temporalmente el sistema eléctrico, aunque especialistas advierten que el alivio sería limitado y no resolvería de fondo el problema.
Rodríguez insistió en que las dificultades actuales no pueden analizarse sin considerar las sanciones impuestas por Estados Unidos, señalando que quienes responsabilizan únicamente al gobierno cubano ignoran el impacto externo.
Un escenario que inquieta
Las declaraciones llegan en un momento delicado para la región, donde cualquier movimiento podría generar reacciones internacionales.
Mientras Cuba refuerza su discurso defensivo, el panorama deja abierta la pregunta sobre hasta dónde podría escalar la tensión entre ambos países.



