Washington. La tensión internacional volvió a escalar este fin de semana luego de que la Guardia Revolucionaria de Irán anunciara el inicio de una operación para cortar el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, considerado la ruta petrolera más estratégica del planeta.
De acuerdo con reportes difundidos por Al Jazeera, la decisión se dio tras una alerta publicada en redes sociales por el Centro de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido (Ukmto), que advertía sobre movimientos inusuales en la zona.
Un funcionario de la misión naval europea Aspides, desplegada por la Unión Europea, confirmó que varios buques comerciales han recibido transmisiones por radio VHF en las que la Guardia Revolucionaria iraní advierte que “ningún barco puede pasar por el estrecho de Ormuz”.
Sin embargo, un funcionario consultado por Reuters bajo condición de anonimato aseguró que hasta el momento Irán no ha emitido una confirmación oficial de un bloqueo formal.
¿Por qué el estrecho de Ormuz es clave para el mundo?
El estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el Mar Arábigo. Por esta angosta vía marítima circula aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de petróleo, además de gas natural licuado.
Países productores como Arabia Saudita, Irán, Irak y Emiratos Árabes Unidos dependen de este corredor marítimo para exportar su crudo a Asia, Europa y América.
Cualquier interrupción en esta zona suele provocar:
- Incremento inmediato en el precio del petróleo
- Volatilidad en mercados financieros
- Retrasos en cadenas de suministro global
Una amenaza latente desde hace años
Teherán ha advertido en repetidas ocasiones que podría bloquear el estrecho de Ormuz como represalia ante posibles ataques contra la República Islámica o sanciones internacionales más severas.
La región ha sido escenario de incidentes con buques petroleros, decomisos y maniobras militares en los últimos años, lo que mantiene a las potencias occidentales en alerta permanente.
¿Qué puede pasar ahora?
Analistas internacionales consideran que, de confirmarse un bloqueo efectivo, el impacto sería inmediato en el mercado energético global. Un cierre prolongado podría desatar una crisis energética internacional, con efectos en gasolina, transporte, alimentos y producción industrial.
Por ahora, la comunidad internacional observa con cautela mientras se espera una postura oficial de Teherán y posibles reacciones de Estados Unidos y sus aliados.



