La violencia digital continúa creciendo en Sonora y ya afecta a cientos de miles de personas. Durante 2024, un total de 424 mil 431 usuarios de internet en la entidad reportaron haber sufrido algún tipo de ciberacoso, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
La cifra representa al 18.3 por ciento de la población conectada en Sonora y refleja cómo las agresiones dejaron de limitarse a espacios físicos para trasladarse también a teléfonos celulares, redes sociales y plataformas digitales.
El informe del Módulo sobre Ciberacoso (Mociba) detalla que los insultos y mensajes ofensivos encabezan las agresiones más frecuentes. En total, 155 mil 439 personas señalaron haber recibido ataques verbales a través de internet.
Además, 114 mil 155 usuarios denunciaron haber recibido contenido sexual no solicitado, mientras que otros 89 mil 576 reportaron insinuaciones incómodas o propuestas de carácter sexual.
Otro dato que preocupa es la difusión no autorizada de información personal. Según el reporte, 24 mil 777 personas sufrieron la exposición de sus datos privados con intención de causarles daño.
Las consecuencias emocionales también comienzan a reflejarse en las estadísticas. El enojo aparece como la reacción más común entre las víctimas, seguido por sentimientos de desconfianza, miedo e inseguridad.
Aunque el fenómeno mostró una disminución de 4.4 puntos porcentuales respecto a 2023, especialistas advierten que el problema sigue presente en aplicaciones de uso cotidiano como WhatsApp, redes sociales, llamadas telefónicas y videojuegos en línea.
Michelle Lucero, directora de la Fundación Nueva Generación Sonora, pidió reforzar las políticas públicas para prevenir y atender este tipo de violencia digital.
“El ciberacoso no avisa, pero sí podemos actuar antes de que llegue. El grooming, la sextorsión y los retos virales forman parte de la realidad de muchas familias”, señaló.
La organización también solicitó mayor inversión en programas de prevención y educación digital, especialmente para niñas, niños y adolescentes, quienes son considerados uno de los sectores más vulnerables frente a este tipo de agresiones.
Especialistas insisten en que el crecimiento tecnológico debe ir acompañado de estrategias de protección y acompañamiento emocional que permitan reducir los riesgos en entornos digitales.



