La tensión entre las dos mayores economías del mundo vuelve a escalar. El Gobierno de China lanzó una firme advertencia a Estados Unidos ante la posibilidad de que Washington utilice una investigación comercial como base para imponer nuevos aranceles a productos chinos.
La declaración surge luego de que el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, manifestara la disposición de su oficina para iniciar investigaciones bajo el artículo 301 de la Ley de Comercio de 1974, un mecanismo que permite aplicar medidas unilaterales frente a prácticas consideradas desleales.
China defiende cumplimiento del acuerdo comercial
Un portavoz del Ministerio de Comercio chino aseguró que Pekín ha “tomado nota” de las declaraciones estadounidenses y subrayó que el país asiático ha cumplido estrictamente con el acuerdo comercial firmado en 2020, conocido como la “Fase Uno”.
Según el funcionario, China ha honrado compromisos clave en materia de:
- Protección de la propiedad intelectual
- Apertura de los mercados financieros
- Acceso al sector agrícola
En contraste, el Gobierno chino acusó a Washington de endurecer controles de exportación, restringir la inversión bilateral e intensificar limitaciones comerciales y tecnológicas, acciones que —según Pekín— contradicen el espíritu del acuerdo.
Advertencia ante posibles nuevos aranceles
China pidió a Estados Unidos evaluar la implementación del acuerdo de manera objetiva y racional, evitando generar nuevas tensiones.
“Si Estados Unidos insiste en impulsar investigaciones, o incluso las utiliza como pretexto para introducir medidas restrictivas como aranceles, China tomará todas las medidas necesarias para defender resueltamente sus legítimos derechos e intereses”, advirtió el portavoz.
Un nuevo episodio en la disputa comercial
La advertencia refleja un nuevo capítulo en la compleja relación bilateral, marcada en los últimos años por disputas arancelarias, controles tecnológicos y competencia estratégica.
El eventual uso del artículo 301 podría reavivar una dinámica de represalias comerciales que impactaría cadenas de suministro globales, mercados financieros y sectores clave como tecnología, agricultura y manufactura.
Por ahora, la comunidad internacional observa con atención si este intercambio de declaraciones escala hacia medidas concretas o si ambas potencias optan por una vía diplomática que evite una nueva ola de fricciones económicas.



