La cuenta regresiva ya comenzó. Los astronautas de la misión Artemis II están a horas de regresar a la Tierra en una de las maniobras más delicadas de todo el viaje espacial.
De acuerdo con la NASA, la cápsula Orión amerizará este viernes por la noche y, cerca de dos horas después, la tripulación será extraída en una operación cuidadosamente coordinada en altamar.
El descenso no será sencillo. Antes de tocar el océano, la nave alcanzará velocidades cercanas a los 3 mil 800 kilómetros por hora mientras atraviesa la atmósfera terrestre. Durante esos minutos, la fricción generará temperaturas extremas y provocará un apagón de comunicaciones de aproximadamente seis minutos debido al plasma que se forma alrededor de la cápsula.
A bordo viajan los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, junto con Jeremy Hansen, representante de Canadá, quienes han pasado los últimos días preparando cada detalle para el regreso.
Entre sus tareas finales, han asegurado equipos, ajustado sus asientos y revisado los informes meteorológicos y las condiciones del rescate. Cada paso es crucial para garantizar que el retorno se realice sin contratiempos.
Minutos antes de la entrada a la atmósfera, el módulo de servicio se separará de la cápsula. Después, Orión ejecutará una serie de maniobras para estabilizar su trayectoria antes de desplegar sus paracaídas: primero los de frenado y luego los principales, que reducirán la velocidad para un amerizaje seguro.
Tras tocar el agua, equipos de rescate trasladarán a los astronautas al buque USS John P. Murtha, donde serán sometidos a evaluaciones médicas iniciales antes de regresar a Houston.
Artemis II representa mucho más que un viaje de ida y vuelta. Se trata de la primera misión tripulada del programa Artemis, diseñada para llevar nuevamente al ser humano a la Luna después de más de cinco décadas desde el programa Apolo.
Este vuelo no solo pone a prueba nuevas tecnologías, sino que también abre la puerta a futuras misiones que buscarán establecer una presencia sostenida en el satélite natural.
El regreso de esta tripulación no solo marca el cierre de una misión, sino el inicio de una nueva etapa en la exploración espacial.



