TUCSON, Arizona.— El desierto de Arizona sigue cobrando vidas. En los primeros siete meses de 2026, las autoridades han recuperado 73 cuerpos de migrantes en distintos puntos de la frontera con México, una cifra que representa un aumento de 24% frente a los 59 casos registrados durante el mismo periodo del año pasado.
Los datos fueron dados a conocer por la organización humanitaria Fronteras Compasivas (Humane Borders), a partir de los reportes de la Oficina del Médico Forense del Condado de Pima, que recibe los cuerpos encontrados en la zona fronteriza.
La organización señala que el calor extremo del verano convierte al desierto de Arizona en una de las zonas más peligrosas para quienes intentan atravesar la frontera por rutas alejadas de los puntos oficiales.
De hecho, solamente durante julio fueron recuperados 19 cuerpos, mientras que en varias regiones de Arizona las temperaturas superaron los 110 grados Fahrenheit, equivalentes a unos 43 grados Celsius.
La cifra de muertes aumenta pese a la reducción de cruces
Organizaciones que trabajan en la frontera señalan que la situación migratoria ha cambiado durante los últimos meses.
De acuerdo con activistas citados por EFE, algunos de los migrantes que actualmente intentan atravesar nuevamente el desierto son personas que ya habían vivido durante años en Estados Unidos y fueron deportadas.
Dora Rodríguez, activista y defensora de migrantes que dirige un albergue en la frontera de Arizona, explicó que algunos de ellos intentan regresar para reunirse con sus familias.
“Las personas que están muriendo no son personas que están tratando de cruzar la frontera por primera vez, son migrantes que han sido deportados previamente y que están tratando de cruzar nuevamente a toda costa y reunirse nuevamente con sus familias”, señaló.
Según la activista, algunas de estas personas dejaron atrás viviendas, negocios y familias después de haber pasado años en Estados Unidos.
Migrantes buscan rutas más alejadas
Rodríguez sostuvo que el cambio en las políticas migratorias también ha modificado la manera en que algunas personas intentan cruzar nuevamente hacia Estados Unidos.
Explicó que anteriormente algunos migrantes buscaban ser detenidos por la Patrulla Fronteriza para iniciar un proceso migratorio, mientras que ahora quienes intentan regresar después de una deportación pueden optar por rutas más apartadas para evitar ser detectados.
“A diferencia de antes, los migrantes ya no buscan a la Patrulla Fronteriza para entregarse y ser procesados; volvimos a lo de antes, buscan cruzar por los lados más apartados y no ser detectados, lugares más peligrosos, donde corren un mayor peligro”, explicó.
La consecuencia puede ser especialmente grave durante los meses de verano, cuando las temperaturas en el desierto pueden alcanzar niveles capaces de provocar una deshidratación severa en pocas horas.
Hasta abuelos intentan regresar
La activista también señaló que entre las personas que intentan volver a Estados Unidos hay adultos mayores.
“Inclusive hemos visto abuelos que están dispuestos a intentar cruzar de regreso a pesar del gran riesgo”, dijo Rodríguez.
De acuerdo con su explicación, una parte de estos casos estaría relacionada con personas deportadas hacia México que buscan regresar con familiares que permanecieron en Estados Unidos.
La organización Humane Borders mantiene estaciones de agua en diferentes puntos del desierto de Arizona como parte de sus esfuerzos para reducir las muertes por deshidratación y exposición al calor. La organización reporta que, hasta julio de 2026, su base de datos contabilizaba 4 mil 489 muertes de migrantes en las zonas fronterizas de Arizona desde 1981.
Una cifra que todavía podría ser mayor
Los 73 cuerpos recuperados durante los primeros siete meses del año representan únicamente los casos registrados por las autoridades y organizaciones que dan seguimiento a estos fallecimientos.
Humane Borders advierte que, debido a la enorme extensión del desierto y a lo aisladas que se encuentran algunas zonas, una parte de los restos nunca llega a ser localizada. Además, algunos cuerpos encontrados durante un determinado mes pueden corresponder a personas que murieron semanas, meses o incluso años antes.
El problema tampoco se limita a quienes pierden la vida. En la ruta migratoria entre Centroamérica, México y Estados Unidos existen miles de personas reportadas como desaparecidas. El Equipo Argentino de Antropología Forense registraba 2 mil 529 reportes de migrantes no localizados entre 2010 y mayo de 2026.
El calor vuelve a poner en riesgo a migrantes en Arizona
El Consulado de México en Nogales ha advertido sobre los peligros de intentar atravesar zonas desérticas entre México y Arizona, donde las temperaturas extremas pueden provocar deshidratación y otras emergencias que ponen en riesgo la vida.
Mientras tanto, organizaciones humanitarias mantienen recorridos y estaciones de agua en el desierto ante la persistencia de casos de personas que quedan abandonadas o en condiciones críticas.
En julio, por ejemplo, la Patrulla Fronteriza del Sector Tucson informó sobre el rescate de dos migrantes que habían sido abandonados en el desierto y se encontraban gravemente deshidratados.
Los 73 cuerpos recuperados en Arizona en lo que va de 2026 vuelven a poner sobre la mesa el costo humano de las rutas migratorias que atraviesan uno de los ambientes más extremos de la frontera entre México y Estados Unidos.



