California, Estados Unidos.- El mundo de las Artes Marciales Mixtas explotó este lunes 17 de febrero con una noticia que pocos imaginaban posible: Ronda Rousey saldrá del retiro para enfrentar a otra leyenda del deporte, Gina Carano, en lo que ya es catalogado como el combate más grande en la historia de las MMA femeninas.
El choque está programado para el 16 de mayo en el Intuit Dome, en Inglewood, California. La cartelera será promovida por Most Valuable Promotions, empresa encabezada por Jake Paul, y tendrá transmisión mundial a través de Netflix.
Un regreso que nadie esperaba
Rousey, de 39 años, llega con récord profesional de 12 victorias y dos derrotas, nueve de ellas por sumisión y tres por nocaut. Su última aparición en la jaula fue en 2016, cuando cayó ante Amanda Nunes.
“Gina Carano y yo nos enfrentaremos en la superpelea más grande en la historia de los deportes de contacto femeninos”, escribió Rousey en Instagram, confirmando así su regreso.
La pelea será en peso pluma (145 libras) a cinco episodios, un formato que eleva aún más la expectativa entre los aficionados.
El legado de Gina Carano
Aunque muchos consideran que Rousey abrió las puertas a las mujeres en las MMA, la historia señala que antes de su irrupción, Gina Carano ya había puesto los reflectores sobre la categoría femenil, incluso compartiendo época con figuras como Cris Cyborg.
Carano, hoy de 43 años, tiene marca de siete triunfos y una sola derrota. Su última pelea fue en 2009, por lo que acumula más de 15 años de inactividad competitiva.
“Creo que saldré victoriosa y anticipo que no será fácil”, declaró Carano sobre el esperado combate.
¿La pelea más grande de la historia?
El ingrediente perfecto está servido: dos pioneras, más de una década alejadas del octágono, una promotora que apuesta fuerte por el espectáculo y una transmisión global por streaming.
El 16 de mayo no solo marcará el regreso de dos leyendas, sino que podría redefinir el legado de ambas en la historia de las artes marciales mixtas.
La pregunta que queda en el aire es inevitable: ¿quién escribirá el capítulo final de esta rivalidad histórica?


