El INEGI publicó los resultados de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), realizados en diciembre de 2025. La comparación con lo presentado en septiembre del mismo año permite analizar con detenimiento en qué ciudades la percepción de inseguridad pública aumenta y en cuáles baja.
Sonora no tiene mucho que presumir. Ciudad Obregón se encuentra en el tercer lugar de los municipios con mayor percepción de inseguridad, y Hermosillo, según el comparativo con la encuesta anterior, aumentó drásticamente de 47.5% en septiembre a 61% en diciembre. Las causas son múltiples. El territorio del sur, colindante con Sinaloa, empeoró luego de la terrible situación que vive ese estado tras la captura del Mayo. Nogales, en cambio, pasó el examen y se mantiene con índices medios en percepción —nada que presumir, pero nada que lamentar—.
Como dicen por ahí, la percepción altera la realidad. O más bien, la percepción lo es todo en política. A mí me gusta afirmar que la realidad supera a la ficción, pero no es cierto: el discurso pesa más que los hechos.
El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, se ha enfocado en darle la vuelta a la tremenda crisis de seguridad que vive el país. Sus resultados son notorios, pero insuficientes hasta el momento.
La encuesta reveló que los municipios con menor percepción de inseguridad son San Pedro Garza García, Nuevo León; la alcaldía Benito Juárez, en la CDMX; y Piedras Negras, Coahuila. Curioso dato: puros estados que no gobierna Morena. Mientras tanto, los de mayor percepción de inseguridad —Uruapan, Michoacán; Culiacán, Sinaloa; y Obregón, Sonora— son gobernados por Morena.
Los datos son datos. No mienten. Solo en Guanajuato falla esta lógica de que la oposición mantiene más seguros sus estados, pues dos de sus ciudades se encuentran entre los primeros cinco lugares con mayor percepción de inseguridad.
Habrá que esperar los próximos resultados para ver si la situación mejora, porque en el comparativo de septiembre a diciembre siete municipios empeoraron y siete mejoraron. Es tonto hacer un análisis tan simplista, pero sirve como muestra de que falta mucho por hacer en distintas regiones del país.
Tercero es Obregón en casi todo lo malo relacionado con la inseguridad: en percepción, en desapariciones, en reclutamiento de menores. En una de esas, su alcalde llega a la gubernatura en 2027 y nadie pregunta: ¿cómo le va a hacer para poner orden en su estado, si no ha podido en su ciudad?


