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20 de febrero de 2026

En Paz descansen Mineros

En los últimos días ha circulado la noticia sobre la desaparición el 23 de enero de 10 empleados de la empresa Vizla Silver Corp en Concordia, Sinaloa.

Se sabe que fueron sorprendidos descansando en sus campamentos, donde se especula sabían quiénes eran y por quienes iban.

Y se comenta que ya había habido antecedentes en relación con el crimen organizado de la zona, que en el pueblo de Concordia había toque de queda para las familias pero la empresa pedía a sus empleados continuar con sus actividades en el proyecto.

Donde el único preventivo para ellos fue cambiar del color naranja al amarillo en su chaleco de seguridad para poderlos diferenciar y así “respetar” a los trabajadores de la Empresa Minera.

Hoy ya sabemos que fueron asesinados y depositados en fosas clandestinas y que la posible razón de este terrible atentado es que la empresa Canadiense Vizla se negó a ser extorsionada por el grupo criminal de la zona y, estos como represalia y mensaje decidieron ir tras sus empleados.

Hay dos enfoques que quiero tocar aquí con ustedes:

El primero es la falta de responsabilidad de la Empresa trasnacional al no tomar en serio la circunstancia para haber desarrollado la estrategia necesaria para proteger a su gente en una circunstancia de este extremo.

Cuando se comenta que había señales de que podría pasar una tragedia de esta magnitud.

Y el segundo punto es resaltar la crisis en la que vivimos en tantas zonas del país, el sector minero históricamente ha sido de alto riesgo. No solo por la naturaleza del trabajo que demanda estándares de seguridad industrial del más alto nivel, las horas extenuantes en cada roll de trabajo y a lo que uno se expone como colaborador en una industria como la minera, si no también el hecho que los proyectos mineros regularmente se encuentran en zonas aledañas en la sierra o territorios alejados de toda atención y acción de una política pública que asegure el estado de derecho y tranquilidad a la población, incluyendo a negocios y empresas.

Aquí, en estas zonas, la verdadera autoridad es el Narco y sus grupos, el cobro de piso y extorsión son normalidad e incluso, hablando por experiencia propia, he conocido habitantes de estos pueblos que inclinan más su confianza de una seguridad pública a la mano dura de la mafia dueño de la plaza. Prefiriendo así reportar cualquier robo o incidente al crimen organizado que a la policía municipal.

Esto ya es un cáncer en etapa de metástasis para nuestro tejido social, con una inercia de décadas que les ha permitido llegar a este punto de enquiste y poder, a tal grado que ya es parte de nuestra cultura en la música, series, cine, etc.

¿Se nos ha salido de las manos?

Todo proyecta a qué ya es un problema que el Estado como órgano rector no puede controlar o no lo ha decidido firmemente.

¿Requerimos una estrategia sui generis?

Pienso sí deberíamos salirnos del enfoque prohibicionista y conservador al cual nos hemos apegado como nación y quizá, ¿por qué no? Contemplar seriamente la colaboración con Estados Unidos para enfrentar esto que nos está matando como país.

En conclusión no veo para cuando el Estado Mexicano como autoridad redireccione el curso hacia la vida tranquila que tanto anhelamos como pueblo.

Sin olvidar mencionar el terrorífico mensaje que enviamos para ahuyentar la inversión extranjera.

No solo el hecho de que el Gobierno Mexicano está años luz de controlar el territorio para brindarnos estado de derecho, si no que también estas empresas de origen extranjero están solas para su mediana o nula capacidad de proteger a sus equipos de trabajo como a su inversión.

No veo un panorama optimista en este centro de conversación, solo tragedia, dolor e impotencia.

Por último me despido de ustedes con el corazón en la mano, enviando un sincero pésame a las familias de nuestros colegas:

  • José Ángel Hernández Vélez, 38 años.
  • Francisco Antonio Esparza Yáñez, 65 años.
  • José Manuel Castañeda Hernández, 43 años.
  • Saúl Alberto Ochoa Pérez, 39 años.
  • Antonio de la O Valdez, 36 años.
  • Ignacio Aurelio Salazar Flores, 40 años.
  • José Antonio Jiménez Nevárez, 34 años.
  • Miguel Tapia Rayón, 56 años.
  • Javier Emilio Valdez Valenzuela, 40 años.
  • Javier Guillermo Vargas Valle, 40 años.

En paz descansen Mineros.

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