El presidente de COPARMEX, Juan José Sierra Álvarez, expresó el 15 de enero la preocupación que comparten diversos líderes empresariales frente al panorama económico de México para este 2026. El diagnóstico es claro: desconfianza creciente, crecimiento detenido y retos estructurales que siguen sin resolverse.
De acuerdo con COPARMEX, la inseguridad sigue siendo uno de los principales focos rojos. Casi la mitad de los empresarios ha sido víctima de delitos como robo de mercancía o extorsión, un fenómeno que se ha incrementado de forma alarmante en la última década y que encarece costos, inhibe inversiones y desgasta al sector productivo.
A esto se suma la incertidumbre jurídica e institucional. Las reformas impulsadas desde el gobierno, particularmente en el ámbito judicial, generan un efecto inhibidor similar al vivido durante la pandemia. La falta de reglas claras y de certeza contractual golpea sobre todo a las MiPyMEs, responsables de más del 70 por ciento del empleo en el país.
El estancamiento económico completa el cuadro. La inversión privada lleva más de un año en retroceso, con consecuencias visibles: despidos, cierres de negocios y un ánimo empresarial cada vez más debilitado, agravado por problemas de energía y acceso a servicios básicos.
Para 2026, COPARMEX anticipa un año crítico y complejo. El crecimiento será moderado e insuficiente, con riesgos externos como la revisión del T-MEC y presiones internacionales, además de los problemas internos de seguridad y certidumbre jurídica. Aun así, el organismo ve oportunidades si se fortalece el diálogo entre gobierno, empresarios y trabajadores.
Hoy, la percepción empresarial sigue marcada por la desconfianza. La extorsión continúa como el delito más recurrente y los avances del llamado Plan México y los polos de desarrollo para el bienestar no se reflejan en ninguna de las ciudades previstas. El balance, por ahora, es claro: seguimos estancados.


