Ayer El Imparcial publicó en primera plana la visita del gobernador Alfonso Durazo a una delegación de embajadores de 15 países de la Unión Europea. La imagen es impecable: trajes, sonrisas, apretones de manos, comunicado oficial sobre inversión, innovación y desarrollo sostenible. Sonora como destino estratégico. El Estado ante el mundo.
Pero antes de dejarnos llevar por el entusiasmo protocolar, vale la pena recordar que esta no es la primera vez que Sonora recibe embajadores con bombo y platillo.
📸 EL ANTECEDENTE QUE TODOS RECUERDAN
El 2 de febrero de 2023, el entonces canciller Marcelo Ebrard organizó un evento que quedará en los anales de la diplomacia de espectáculo mexicana. A bordo de un avión 737 de la Fuerza Aérea Mexicana, 60 diplomáticos de países como Arabia Saudita, Estados Unidos, Canadá, Rusia, Hungría y Ucrania volaron a Puerto Peñasco acompañados por Ebrard y el gobernador Durazo para conocer la planta fotovoltaica en construcción. La Razón de México
En total fueron 87 embajadores y representantes de 25 organismos internacionales. Infobae El propio Ebrard lo presumió en redes: “132 invitados. Nuestra gratitud a la Fuerza Aérea Mexicana por su apoyo.”
Durazo declaró ese día: “Esta planta es la séptima más grande del mundo y la más grande de Latinoamérica, nos pone a la vanguardia nacional e internacional.” Infobae El embajador Ken Salazar aplaudió. Las cámaras dispararon. El evento fue noticia en todo el país.
¿Cuántas inversiones europeas, estadounidenses o árabes se concretaron en Sonora como resultado directo de esa visita? La respuesta honesta es: ninguna que haya sido anunciada públicamente.
¿Posiblemente algunas inversiones extranjeras existentes en Sonora y muchas otras en la república mexicana vuelvan a invertir en México o en Sonora? Porque ya se encuentran aquí. Sin embargo, nuevas inversiones que hayamos visto públicamente que se estén llevando a cabo de manera generosa. O cuantiosa en Sonora o en México, los hechos y los números saltan a la vista muy pocas desafortunadamente.
⚠️ EL PROBLEMA ESTRUCTURAL DE LA DIPLOMACIA DE RELUMBRÓN
Seamos justos: los embajadores no son empresarios. Su función es representar los intereses políticos de sus países, facilitar canales de comunicación y reportar a sus gobiernos. No tienen chequera ni cartera de inversiones. Un embajador entusiasmado en Puerto Peñasco o en Hermosillo no se traduce automáticamente en una fábrica, un parque industrial o un contrato de tecnología.
El ciclo es siempre el mismo: visita oficial → foto de grupo → comunicado sobre “oportunidades estratégicas” → silencio. Sonora ha vivido ese ciclo más de una vez, con distintos gobernadores y distintos cancilleres.
Eso no significa que la visita de ayer sea inútil. El Acuerdo Global Modernizado entre México y la Unión Europea es un marco real que puede abrir puertas comerciales. Sonora tiene atributos genuinos: ubicación fronteriza, clima solar, mano de obra, infraestructura portuaria en Puerto Peñasco y vocación industrial.
💡 LO QUE FALTA PARA QUE ESTO SEA MÁS QUE UNA FOTO
La diferencia entre una visita diplomática y una inversión concreta se llama seguimiento. Agendas específicas con cámaras de comercio europeas. Propuestas de proyectos con números reales. Reuniones con empresarios — no con embajadores. Condiciones claras de energía, agua, seguridad y certeza jurídica sobre la mesa.
Ojalá esta visita sea diferente a la de 2023. Ojalá en seis meses podamos reportar en SonoraStar un anuncio de inversión europea específica, con nombre de empresa, monto, municipio y empleos comprometidos.
Hasta entonces, la foto de ayer es lo que es: una señal de interés. Bienvenida, necesaria — pero insuficiente.
Los sonorenses merecemos diplomacia de resultados, no solo diplomacia de turismo diplomático.



