¡Lo está reventando todo! Trump regresó a la Casa Blanca y lo hizo radicalizado. Algunos de sus asesores cercanos ya advertían que, en su vuelta a Washington D. C., el presidente no se tomaría las cosas a la ligera. El primer mandato lo usó para aprender cómo funcionaba el deep state; el segundo, para intentar reventarlo.
División, confrontación, crueldad hacia los migrantes, intervenciones en política exterior, aranceles y muchas más locuras que desafían el orden internacional se han implementado en apenas un año de su mandato. El caos y la incertidumbre reinan… ¡y todavía le quedan tres años más! Cuando este tipo de líderes dice una locura, hay que creerles: harán todo lo que esté en su poder para llevarla a cabo.
Las medidas de su administración no han dado los resultados prometidos de su golden age; lo que sí han hecho es alterar al mundo. Desde que tomó protesta lo dijo: “mi palabra favorita es aranceles”. Dicho y hecho. Sin ninguna prueba tangible de un rediseño económico estratégico, se atrevió a lanzarlos como si nada. Sus palabras son pedradas; a veces parecen escopetazos al aire. No ha mejorado el estilo de vida de sus compatriotas, pero sí puso de cabeza al mundo y sometió al resto de las naciones. Tan nerviosas las dejó que ya andan desubicadas, sin saber cómo complacerlo, porque nadie niega que Estados Unidos sigue siendo la potencia económica y militar del planeta.
Los líderes mundiales de naciones con economías importantes, reunidos en Davos, han decidido marcar su propio rumbo. El primer ministro de Canadá lo dejó claro: “estamos ante la destrucción de un sistema, no la transición a uno nuevo”. Macron, desde Francia, invitó a China a convertirse en aliada, mientras que el secretario de Comercio de Estados Unidos, Lutnick, decretó la muerte del globalismo, al tiempo que los líderes chinos reafirmaron su compromiso con un sistema financiero internacional fuerte. El efecto Trump 2.0 fue poner al mundo de cabeza. Nada será igual: estamos ante la debacle de un orden mundial ya desgastado.
Mañana hablará el personaje más cuestionado de esta edición del Foro Económico Mundial: Donald Trump. Veremos con qué acciones y palabras termina por reventar la crisis mundial en la que nos encontramos. En una de esas, sale de Davos con todo y Groenlandia.


