En el servicio público de Sonora hay perfiles que no buscan reflectores, pero que avanzan con constancia y resultados. Uno de ellos es el de Ana Luisa Chávez Haro, una abogada con trayectoria amplia en materia penal y experiencia probada dentro de la administración pública estatal.
Con casi tres décadas de ejercicio profesional, Chávez Haro ha transitado por el ámbito privado, el servicio público y la academia. Su carrera se ha desarrollado, en buena medida, en áreas sensibles como la atención de violencia familiar y delitos sexuales, cuando el Estado mexicano aún carecía de políticas públicas claras y de protocolos institucionales para la atención a víctimas. En ese contexto, el conocimiento jurídico debía ir acompañado de operación y carácter.
Su formación institucional no es improvisada. Inició su carrera en la entonces Procuraduría General de Justicia del Estado como secretaria auxiliar de acuerdos, posteriormente como agente del Ministerio Público y más adelante ocupó distintos cargos dentro de la administración pública, incluido el de titular de la Defensoría Pública. Se trata de un perfil construido desde dentro de las instituciones, con conocimiento de sus inercias y limitaciones.
A lo largo de los años ha recibido reconocimientos por su desempeño como servidora pública y por su trabajo en favor de mujeres, niñas y grupos en situación de vulnerabilidad, incluidos sectores indígenas. Estos antecedentes le han permitido consolidar una reputación técnica en un entorno donde los discursos suelen ir por delante de los resultados.
Pero en política, el currículum no lo es todo. Uno de los activos más relevantes de Chávez Haro ha sido su capacidad para generar confianza con sus superiores. En particular con el gobernador Alfonso Durazo, quien le ha encomendado tareas relevantes dentro del aparato estatal, en un momento en el que los temas de justicia y derechos humanos siguen siendo flancos sensibles del gobierno.
No es menor que, en una administración donde los errores se pagan caro y las lealtades se miden en resultados, ciertos perfiles se mantengan vigentes. Chávez Haro no ha sido protagonista de escándalos ni de confrontaciones públicas; su capital político se ha construido desde la operación, no desde el discurso.
Por eso su nombre comienza a aparecer en las conversaciones donde se analizan ajustes y posibles movimientos, particularmente en áreas vinculadas con la justicia, su terreno natural. En política, pocas cosas son casualidad. Y cuando un perfil técnico avanza sin hacer ruido, conviene tomar nota.


